28.10.12

Sin frenos



Sons of Anarchy fue la primera con la que me di cuenta de que tenía una teoría sobre las segundas temporadas de las series. Bastante contraria a lo que se suele escuchar sobre las segundas temporadas, por cierto.

Me costó reconocer mi teoría porque el puñado de series en las que me apoyo para explicarla no van al mismo ritmo, pero es sencilla: las hay que, directamente, son superiores en su segundo año. Mucho más que en el primero y decididamente, mucho mejores que en los que la siguen. SOA es una de estas, pero Justified también, The Office (vale que The Wire no está en esta lista, pero somehow yo le tengo cariño a Frank Sobotka, y como quiera que conocemos a Beadie Russell, también me gusta por ello) y sin duda The Good Wife. Por poner algunos ejemplos. 

Yo, que consideré que la segunda de SOA fue el mejor drama de aquel año, estoy cansada y aburrida de la dirección que está tomando esta temporada. La quinta, y eso que 'no hay quinto malo'. Pues sí que hay, y no sólo no será la última sino que aún tiene que sentar las bases para dos temporadas más. Porque la serie terminará en su séptimo año. Y aunque entiendo que la quieran estirar y que haya que ganarse el pan y todo eso, no me termina de convencer lo que intentan hacer para que dure y dure. 

Reconozco que estoy un poco enfadada desde que sé esto de los +2 años, pero es que la trama misma me está dando la razón. Cuando creemos que alguien ha tocado fondo, al siguiente capítulo está más hundido todavía. Con una vuelta inverosímil de guión o por culpa del cameo de uno de los niños mimados de la parrilla (en serio, Joel McHale ¿para qué sirve exactamente? En este último episodio y en general, digo). Y ya vamos al sentimentalismo absurdo cuando sabemos de sobra, y desde siempre, que en esta serie todo el que se muere se va por la puerta grande. Lo acabamos de ver, y este año ya lo hemos visto más veces. Así que el hecho de que nos intenten engañar ahora... 


Esta temporada, la que siempre será una amenaza para todo aquel que comience la serie por el gran spoiler que representa, no tiene un sentido claro. A no ser que sea destrozar a Jax y que resurja, sin que sepamos cómo, por su cuenta y alejado. No sé, eso tampoco parece tener sentido. Porque lleva diciéndolo tres años, y ahora es cuando ya no nos creemos nada. Los personajes van muy, demasiado, a la deriva, y los 'malos' no son ni la sombra de lo que fueron los malos malísimos de otros años.

Una temporada de transición, como esos capítulos que tienen que ser lentos después de que una trama se parta por la mitad, a estas alturas, es reírse del espectador. Este año lo está salvando, a mi entender, el gran Jimmy Smits con su Nero Padilla. Su conexión con Jax y con Gemma (Katey Sagal) es una pasada. Me está gustando mucho Bobby (Mark Boone Junior) y sigo sin entender para qué están Chibs (Tommy Flanagan) o Tig (Kim Coates) realmente. *El último sí, pero sólo a veces*. De otros, ni hablo. (Aunque pienso como Tara (Maggie Siff), a ella también la incluyo en este grupo. Por intensa de palo. O lo haces o no lo haces, pero no des vueltas 7 capítulos, hermosa).

Y, por si no había quedado claro, estoy deseando que se acabe el año. Porque ya me estoy temiendo que ni los episodios que quedan logren salvarlo. 

25.10.12

Hail to the Boss

"Diosmío qué último episodio. Enorme. Brutal. Tremendo. ¿Pero cómo puede ser tan grande este hombre?". Todas estas cosas, por separado y juntas, sirven para definir lo que he pensado, en general, de la segunda temporada de Boss. Que sin duda es la mejor serie que nadie está viendo #inmyopinion.

Es cierto que no es una serie es fácil: es densa, oscura y muy política. Te hace alinearte con los 'malos' (si es que no lo son todos) y al final terminas esperando que todo les salga bien, quieres que la trama siga girando sobre sí misma para conseguir lo imposible, y, al menos por una hora, te tiene desconfiando de todo y de todos. En esta serie lo de las segundas intenciones se queda pequeño. Aquí la gente tiene siete como mínimo.

Empieza muy fuerte desde el primer episodio: estamos en Chicago, y al alcalde Tom Kane (tremendo Kelsey Grammer. Me ha convencido hasta a mi, que no me gusta este actor especialmente) le diagnostican una enfermedad degenerativa. No se lo va a contar a nadie, y nosotros vamos a ver cómo se maneja para ocultarlo. En esa primera temporada mi personaje favorito fue Ezra Stone (Martin Donovan), su asesor político.

En esta segunda temporada la enfermedad ha ido escalando, y las cosas que el alcalde ha tenido que hacer para mantenerla a raya, también. Mención especial para la historia de Kitty O'Neil (a la que da vida una Kathleen Robertson que nada tiene que ver con el último sitio en el que yo la vi, Sensación de Vivir), asistente personal del alcalde. Algunas incorporaciones me habían parecido flojas hasta que entendí (yo también, al igual que ellos) su parte en toda la historia. Quizá también ha destacado por encima de todos Meredith Kane (Connie Nielsen), aunque he de reconocer que a mi me gusta menos. Cumple su papel a la perfección, incluso cuando sospecha de su marido. 

Todos los personajes nos han regalado grandes momentos (Ian, Mona, Emma, Zajac... todos) pero por 'deformación profesional' quiero destacar la trama periodística que le montan a Sam Miller (Troy Garity). Es excelente (por creíble) desde el primer día. Eso sí es periodismo, señor Sorkin. Y, por cierto, se parece mucho a uno de los mejores ejemplos del mundillo que se han visto en una serie en los últimos años. Claro, me refiero a The Wire

Como se ha dicho en otros blogs (aquí, por ejemplo) creo que esta temporada es muchísimo mejor y más completa que la anterior. Este año los personajes secundarios han tenido muchos minutos de gloria y, la gran mayoría, se han sentido más cerca del poder que nunca. A casi ninguno le ha salido bien, eso sí. Porque aquí el que manda es el jefe. 

Aún no se sabe si volverá para una tercera temporada, porque al parecer los números de audiencia no son suficientes ni para una cadena como es Starz. De terminarse aquí, se quedaría un final demasiado abierto, tanto que de hecho sería creíble. Nosotros (los espectadores) llegamos a sus vidas cuando todo estaba montado, y resulta posible pensar que sólo nos estén contando una parte de la historia. Al final, el único que la sabe entera es Kane. Que para eso es el boss.


15.10.12

Va de series

¿Cómo se empieza un blog de series? ¿Qué tiene que tener para no ser igual que el resto? ¿Qué lo hace interesante? ¿Cuántos análisis hacen falta?

Hasta hoy, yo era una de esas 'personas que ve series' (no sé el motivo, pero la palabra 'seriéfila' no me gusta. Será que considero que mucha gente la utiliza demasiado a la ligera) sin blog. Ves un capítulo, lo comentas un par de días (como mucho) con un par de personas (como mucho), si es muy recomendable te transformas en 'dealer' (tantas veces ya...), y sigues con el siguiente. 

Ahora, por 'exigencias' del guión, empiezo este. Nada convencida, así que igual funciona y todo. No tengo claro cómo serán mis entradas, ni cuándo, ni de qué series hablaré ni de si seré capaz de explicar los motivos por los que he dejado historias que otras 'personas que ven series' consideran imprescindibles. 

Lo único que sé es que la primera entrada, la primera sobre series, será sobre Boss y su inmensa segunda temporada.

La semana que viene, más.