29.1.15

Cosas light de las que llenan

El problema de ver pocas series y que enero sea mes 'pre Oscar' con tanta película 'must' es que parece que tienes el blog abandonado cuando no es así. Aquí no escribo resúmenes semanales de los episodios, más por no verme capaz que por otra cosa, así que hoy cuento cómo van las series que veo. 


El mejor, de calle
O una que acaba de terminar, Galavant, que nos acaba de dejar a todos flipados por el tema musical, el final y que se crean que puede haber segunda temporada. Que sí, que la serie ha sido una preciosidad y ha tenido giros guapísimos y una ironía digna de guiones de Woody Allen, pero ha sido todo muy raro al final. No me ha gustado la despedida y en el caso de que haya segunda temporada, no seguiré. No por ellos, el 'problema' lo tengo yo: trataría de desarmar el entuerto montado sin necesidad al final de esta primera, liando todo hasta dejarme sin paciencia y, siendo serios, lo de las canciones (que han sido geniales), ya no me va a convencer. 


La  jefísima
En orden de 'trospidez-cosa light' no me queda más remedio que hablar de Empire. Aunque en España sólo han emitido un episodio, yo ya he visto tres, y es un culebrón muy interesante. Muy culebrón, pero interesante. A pesar de su corta vida (tendrá segunda temporada, ya confirmada), me parece que tiene un problema: una de las protagonistas es muy superior a los demás, no sólo en interpretaciones sino en carga en la trama, y eso es un problema. Ella avanza, el resto... menos. La música creo que es importante, al fin y al cabo es la historia de los dueños de una discográfica y sus peleas, enfermedades, secretos y vicios ocultos, pero yo no veo las canciones. En Galavant sí, pero era distinto.


Otras dos muy grandes
Para locura, la de las mozas de Broad City. Qué serie, por favor. Es un escándalo, hacen cosas impensables y cada vez están más pasadas de rosca. Me encanta, ojalá dure muchos años. Sigue siendo difícil de recomendar, pero la gente que la vemos seguimos a full con ella. 



Claro que mis chicos de IASIP están un par de peldaños por encima, porque qué no se les ocurrirá. La serie lleva dos episodios de su décima temporada y parece inagotable. Al verla seguida durante el año pasado, hasta terminarla, ya creo que forman parte de mi vida catódica y estoy encantada con el regreso. Eso sí, ahora que Charlie es una megastar, se nota que le han cambiado hasta la ropa. Y nosotros nos alegramos, qué tipo tan grande, aunque todos lo sean.
Los p*tos amos

Más. Ground floor: sigue genial, el último episodio es divertidísimo, y aunque ha dado demasiada importancia al jefe del protagonista, al final han sabido equilibrarlo. Hay un personaje nuevo que ha tardado en cuajar pero que por fin lo ha hecho y se han cargado cosas de la temporada pasada que funcionaban peor. El problema es que ahora el amigo del prota se ha quedado muy descolgado y le meten a calzador. 

Por seguir con comedias, Brooklyn Nine Nine me sigue convenciendo. Los secundarios son claros dominadores de la mayoría de episodios y se están destapando cosas muy interesantes, pero ya antes del parón de navidad. Amy Santiago ya es grande, Boyle sigue hilando finísimo y Holt el p*to amo del tinglado. Y Jake y Terry saben que juntos son mejores, también. 

Y las dos que son menos lights, pero no por ser dramas, sino porque tienen historias mucho más oscuras. 

Gotham. De la vida 'pre Batman' precisamente lo que menos me interesa es el niño llamado a serlo, aunque el personaje de Fish Mooney aporta cero. Que se vaya ya. Y me gustaría que dejasen de intentar vendernos un intento de asesinato, en cada maldito episodio, de un tipo que seguirá cuando llegue Christian Bale ya curtido. Que no, que no cuela: este señor NO se va a morir ahí. Pingüino es el mejor personaje, y menos mal que lo saben y le han dado cosas para lucirse. El buen rollo entre Jim y Bullock es impagable y aunque admito que la serie no termina de despegar, me entretiene muchísimo. 

Dejo para el final Person of Interest porque ya está todo dicho. Es la mejor serie que veo y sólo Justified le quita el trono, aunque en los dos últimos años PoI sigue por encima. Tiene una solidez narrativa envidiable, todo tiene sentido y todo pasa por un motivo. No le sobra ni un segundo, y si piensas que sabes cómo va a terminar una trama en el siguiente episodio te lo desmontan. De ellos no pongo foto, que todo es spoiler. 

9.1.15

De tres en tres

Mozart in the jungle
Uno de aquellos pilotos de Amazon, que me gustó en su momento y que tuve que volver a ver para retomar la serie ahora que ya estaba entera. Esto va sobre los entresijos de la Filarmónica de Nueva York, justo cuando está cambiando de director, y nos lo cuentan desde el punto de vista (más o menos) de una chica que quiere, cómo no, entrar a formar parte de ella. 

Se ve bastante rápido y es muy interesante. Me ha convencido todo excepto los tramos chapasoberana de Gael García Bernal, que a lo mejor tenía que ser así pero me ha resultado excesivo. La prota (Lola Kirke) me ha encantado, qué pena que no haya salido todavía más. La sexual (Saffron Burrows) me ha gustado mucho, y ha aparecido en la justa medida, y los demás (el viejo director, la abuela del oboe, la compañera de piso perroflauta forrada de pasta, el bailarín promiscuo...) me han fascinado. 

Sin duda, recomendable.

Jack and Jill
Un milagro de Navidad de esos que se consiguen a través de Twitter. @BabyCatFace_ se cruzó con el protagonista en un papel pequeñísimo en otra serie, nos pusimos recordar qué habría sido de él y de ellos y al cabo de dos días yo estaba viéndola, gracias a que los archivos aún siguen disponibles y que ella encontró. No hay subtítulos, eso sí. 

Es como la recordaba, igual de entrañable y con las mismas cosas buenas y malas. Va sobre una chica que se muda a Nueva York con otra a la que hace mucho que no ve, que vive en un edificio en el que están dos que quieren tema con ellas y se suman el amigo pesado de ellos y la última ex del que quiere tema con la chica. Mi personaje favorito fue, es y será Barto (Justin Kirk), y la Jack de Amanda Peet que era, es y será la más adorable. En esta revisión ya no me gustaron tanto el prota, Jill, ni el 'macizo' de Mickey (al que ya no le veo tanta guapura), pero las otras dos chicas están también bien, aunque más Audrey que Elisa

Lástima el final, que se queda a la mitad, que la segunda temporada sea bastante más floja y que el personaje de Jill parezca a veces escrito por una chica de 15 años que no sabe lo que quiere del hombre de su vida o para que sólo guste a esas chicas de 15 años que no saben lo que quieren. Es flojo e irreal, y hay momentos en los que la pareja protagonista es menos interesante que los demás.

Su público ideal siguen siendo aquellos que ya la veían cuando la emitieron, dudo que alguien la viese y le gustase ahora. Aunque eso, es entrañable. 

The L. A. Complex
En el último #BirraSeriesAsturias le prometí a Isa que le haría caso en dos series, que llevaba recomendándonos la mujer desde su incorporación a nuestras reuniones mensuales y bueno, otro milagrito de Navidad. Aunque tengo la mitad de los deberes por hacer, la que ya vi me ha gustado. 

También termina medio a medias, y la segunda temporada es peor que la primera, pero me ha convencido en conjunto. Va de actores canadienses (sobre todo) que viven en un complejo hotelero de mala muerte e intentan sobrevivir en Hollywood sin dinero para comer pero sí para gasolina y arrastrando grandes dramas, aunque parezca ligera y mezcle todo bien. Aunque mi personaje favorito sea el cómico sin suerte, Nick, (tiene entre sus referencias al grandísimo Patton Oswalt), después de muchos dramas personales me gustaron Cooper (el australiano de moda, en la serie) y Raquel, la estrella venida a menos muy a su pesar. Destaco a Abby por sus líos con los Hermanos Biblia, en uno de los trabajos que consigue, y el problemón del rapero malote, Kal, que conecta con esta troupe a través de otro personaje que pronto desaparece. En la segunda temporada aparecen dos que fueron carne de x2, qué le vamos a hacer. 

Es difícil de conseguir, pero la recomendaría. 

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¡Ah! Y estas Navidades, por cosas de la vida, he visto mucho más que el año pasado, como el final de Treme. Que me encantó, pero que casi me mata de la pena. También me puse al día con Gotham, que me sigue gustando. Vi los especiales de las series británicas y me despedí de Miranda (vaya desastre de despedida, por cierto), y también apunté 500 cosas nuevas para ver no sé ni cuándo ni cómo.